Las diez habilidades para el profesional del futuro (y del presente)

El pensamiento crítico y la inteligencia emocional serán dos de las habilidades que te pueden garantizar un empleo dentro de cinco años. En un entorno social y laboral dominado por las máquinas y la relaciones virtuales, las organizaciones demandan profesionales con competencias humanas que interpreten y pongan en valor los millones de datos que circulan en la Red en diferentes formatos.

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La conectividad global, la convivencia con máquinas inteligentes y los nuevos canales de comunicación han transformado la relaciones personales y, sobre todo, las profesionales. Contar con una formación, idiomas y ser un excelente relaciones públicas ya no es suficiente para asegurarte un empleo en el próximo lustro.

A grandes rasgos, estas son las 10 habilidades que se buscarán para los profesionales del futuro:

1. PENSAMIENTO CRÍTICO

Las máquinas inteligentes se están apoderando de los empleos manufactureros, de memorización y de aquellos sujetos a determinadas rutinas. El pensamiento crítico es una facultad superior que no puede ser codificada, por eso se demandan habilidades sensoriales que ayudan a crear una visión única y crítica para la toma de decisiones. Cuando en la década de 1990 la computadora de IBM, Deep Blue, derrotó al maestro de ajedrez Gary Kasparov, lo hizo a través del procesamiento de datos numéricos (evaluando millones de movimientos por segundo), no aplicando la inteligencia humana. Un ordenador puede ser infalible en una partida de ajedrez, pero si le preguntas si quiere jugar al billar, no sabe de qué estás hablando.

2. INTELIGENCIA SOCIAL

Se define como la capacidad para conectar con los demás de manera directa para provocar una reacción. En un momento en el que están surgiendo los primeros prototipos de robots sociales, la gama de habilidades emocionales aún es limitada; las máquinas no sienten. Las organizaciones valoran a los profesionales que evalúen rápidamente las emociones de quienes los rodean y, en consecuencia, adapten sus palabras, el tono y los gestos. Siempre ha sido una habilidad clave en la selección y promoción de las personas, pero ahora resulta crucial, ya que los trabajadores deben colaborar y construir relaciones con grandes grupos de personas en contextos diferentes.

3. ADAPTACIÓN

Se valora la destreza para aportar soluciones y respuestas más allá de lo rutinario o de lo que marcan las reglas. El profesor David Autor, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, ha rastreado los empleos en Estados Unidos durante las tres últimas décadas. Observa que las oportunidades de empleo disminuyen en las habilidades estándar de los trabajadores de cuello blanco y cuello azul, debido a la automatización de actividades rutinarias. Sin embargo, las opciones para acceder a un empleo aumentan en puestos técnicos y de gestión, que requieren poca cualificación pero que demandan gran capacidad de adaptación. Por ejemplo, escribir un argumento legal de manera convincente o la creación de un nuevo plato a partir de distintos ingredientes.

4. CULTURALIDAD

Para operar en distintos entornos culturales en un mundo conectado, además del dominio de idiomas, necesitas una gran capacidad de adaptación a las circunstancias cambiantes y ser capaz de detectar y responder a los nuevos contextos. La diversidad es el motor de la innovación; y lo que hace a un grupo inteligente es la combinación de distintas edades, disciplinas, trabajos y estilos de pensamiento.

Scout E. Page, profesor y director del centro de estudios de la Universidad de Michigan, ha demostrado que los equipos diversos superan en habilidad a aquellos expertos en ideas afines: «El progreso depende de nuestras diferencias colectivas y de nuestras aportaciones individuales». El éxito de los profesionales que trabajan en entornos diversos viene dado por su capacidad para identificar los puntos en común (objetivos, prioridades, valores, etcétera) que trascienden a sus diferencias, les permiten construir relaciones y trabajar en equipo de forma eficaz.

5. DOMINIO DEL ‘BIG DATA’

El computational thinking –pensamiento computacional– está relacionado con la capacidad para traducir grandes cantidades de datos abstractos y comprenderlos. Y no sólo son los datos, las simulaciones también se van a convertir en una experiencia central, en tanto en cuanto comienzan a aparecer en el discurso y en la toma de decisiones. Por otra parte, los reclutadores que normalmente miden el valor de los solicitantes por el dominio de determinadas herramientas, cambiarán sus prioridades: se fijarán en su análisis estadístico y sus habilidades de razonamiento cuantitativo. Pero además de desarrollar estas habilidades debes tener en cuenta que los datos no son infalibles. Son aproximaciones a la realidad. Por eso, ante la ausencia de datos, las empresas valoran que los trabajadores no se paralicen ante la falta de un algoritmo que oriente su toma de decisiones.

6. ALFABETIZACIÓN MEDIÁTICA

Tienes que estar preparado para evaluar y desarrollar el contenido que procede de los distintos canales de comunicación y utilizarlos como un elemento de persuasión. La explosión del número de usuarios que intervienen en los social media, los vídeos, blogs y podcast, dominan nuestra vida social y laboral.

Este tipo de herramientas rompen el enfoque estático de las diapositivas típicas del Power Point, y se han convertido en algo habitual que modela las expectativas de los trabajadores para producir contenidos. El uso de estas nuevas formas de comunicación aumentará dramáticamente en la próxima década. Los profesionales tienen que estar preparados para evaluar el contenido de los vídeos, de la misma manera que ahora analizan un documento escrito o una presentación.

7. DISCIPLINA TRANSVERSAL

Conceptos como el calentamiento global o la superpoblación son demasiado complejos para resolverse a través de una única disciplina, demandan soluciones que combinen varias. Si el siglo XX fue la era de la especialización, en este milenio los enfoques multidisciplinares van a dominar el escenario. Este cambio tiene implicaciones importantes en el conjunto de habilidades profesionales que requieren las organizaciones.

El trabajador ideal tiene forma de T: aporta un profundo conocimiento de al menos un campo, pero controla el lenguaje de una amplia gama de disciplinas. Alcanzar esta excelencia supone desarrollar la curiosidad y la voluntad de aprender más allá de lo que aportan varios años de formación reglada.

8. CREATIVIDAD

Y en un mundo tan expuesto a los datos, los preferidos por la empresas serán aquellos que representen y desarrollen métodos de trabajo enfocados a los resultados. Los sensores, las herramientas de comunicación y el procesamiento de los datos que aglutina la Red suponen una nueva oportunidad para dar un enfoque distinto a nuestro trabajo. Y también el entorno laboral impacta en la consecución de los objetivos. Los trabajadores del futuro tendrán que convertirse en expertos en reconocer el tipo de pensamiento que requiere la realización de distintas tareas, y hacer ajustes en el espacio de trabajo para mejorar el rendimiento.

9. GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO

Discriminar la información por importancia para aumentar la capacidad cognitiva también será unas de las habilidades más valoradas en los procesos de selección. Un mundo rico en datos procedentes de distintos canales supone una sobrecarga de conocimiento. Las organizaciones y los trabajadores sólo podrán sacar ventaja de esa afluencia masiva de datos si son capaces de filtrarla con eficacia y se centran en lo realmente importante. Los trabajadores deberán desarrollar su capacidad para estructurar, clasificar y etiquetar la información para elevarse por encima del ruido que todo ello genera.

10. COLABORACIÓN

Demostrar que estás presente y participas en las decisiones en un equipo virtual te abrirá las puertas de más oportunidades laborales. El trabajo virtual exige una serie de competencias que tienes que trabajar: como líder debes desarrollar estrategias para involucrar y motivar a un equipo disperso.

Las nuevas plataformas virtuales ya incluyen juegos que promueven la participación de sus miembros que, por otra parte, tienen que convertirse en expertos en la búsqueda de ambientes que promuevan la productividad y el bienestar. Se trata, en definitiva, de transformar lo virtual en un espacio extremadamente sociable. No importa el lugar, todos los trabajadores están presentes y disponibles pero, además, son capaces de concentrarse en su propia actividad en el mundo.

Puedes acceder al contenido completo del artículo en: http://www.expansion.com/2015/02/13/emprendedores-empleo/mercado-laboral/1423856523.html

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